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Cambio Radical, por fuera de la Unidad Nacional y Santos no se entera

lunes, junio 05, 2017 Add Comment
Por HÉCTOR RIVEROS · 03 DE JUNIO DE 2017*
En la elección de los magistrados de la Corte Constitucional se trata de escoger a aquel que mejor represente la concepción ideológica de las mayorías en el Congreso. Suena extraño, pero así es. Por esa razón, en ese acto, como en el que más, se miden esas mayorías. Surtido ese examen con la elección de la nueva magistrada la conclusión es que es necesario rehacer la coalición de gobierno.
Es muy simple, con la salida de Cambio Radical de la Unidad Nacional el gobierno perdió las mayorías en el Congreso y tendrá que recomponerlas logrando acuerdos con Verdes y el Polo, que con diez votos le reemplazan los 8 del partido del ex vicepresidente Germán Vargas. Esos diez votos resultaron cruciales para elegir a la jurista Diana Fajardo sobre el profesor conservador Álvaro Motta.
La elección de Motta hubiera significado un enorme riesgo para los avances que en materia de derechos hemos conquistado los colombianos desde 1991 como consecuencia de la jurisprudencia de avanzada que ha adoptado la Corte Constitucional desde entonces. Motta es un gran jurista y seguramente sería un buen magistrado de la Corte, pero sus convicciones ideológicas lo ubican en una visión más restrictiva de las libertades y los derechos y eso era lo que tenía que decidir el Senado en la elección.
Se supone que la mayoría del Congreso representa unas concepciones más liberales y por eso lo esperable era que eligieran a Fajardo o a Ramelli. Si, en cambio, en el Congreso hubiese una coalición mayoritariamente de derecha lo esperable era que eligieran a Motta. Ya la mayoría del Senado, por ligereza, había elegido dos magistrados que no representan el espectro ideológico mayoritario y había puesto en riesgo la conformación de esa tendencia mayoritaria en la Corte.
El Presidente Santos, que no tiene muy claro lo que se juega en la Corte, había conseguido que se eligiera, por puro amiguismo, a la magistrada Cristina Pardo, de convicciones ultraconservadoras. En la primera decisión en la que participó salvó el voto en relación con los derechos de la mujer de elegir si ser madre o no en determinadas circunstancias y abogó por que la Corte echara marcha atrás en su postura de declarar que el aborto en algunos casos forma parte del derecho del libre desarrollo de la personalidad y de autodeterminación de las mujeres. Es tan extrema su posición que otros magistrados, también de convicciones conservadoras, estuvieron con la decisión mayoritaria de la Corte de declararse inhibida por razones formales.
Para los ciudadanos lo trascendental en la elección de la nueva magistrada era eso: ¿con qué código de valores se van a definir, en la Corte Constitucional, el contenido de nuestros derechos?
Para el Presidente, que no tiene muy claro lo que se juega en la Corte, y los que promovían al profesor Motta, que miran más cortico y no les importa lo que se juega en la Corte, el pulso se daba alrededor de la manera como se evaluarían los métodos jurídicos con los que se ha adoptado e implementado el acuerdo suscrito para conseguir la desmovilización y desarme voluntarios de las Farc.
Santos entendió que, si a Motta lo promovía el Fiscal Néstor Humberto Martínez, que ha hecho permanentes objeciones al componente de justicia del acuerdo y lo acogía con entusiasmo el Centro Democrático y personas como la senadora Sofía Gaviria, que se han opuesto radicalmente al acuerdo, debía ser porque encontraban que su formación jurídica y sus convicciones ideológicas lo hacían proclive a decidir en contra de las decisiones hasta ahora tomadas en materia de cierre del conflicto armado.
El Presidente habló entonces con Vargas Lleras para expresarle que esperaba que los partidos de la coalición votaran por Diana Fajardo y el resultado fue que la mayoría de los senadores del Partido de Vargas votaron por Motta. Es decir que en un punto crucial preferían estar con la oposición que con el gobierno.
Está claro. Cambio Radical no quiere estar el último año de gobierno en la coalición de la que se ha servido siete años. El cálculo electoral le indica que para la elección del 2018 es mejor no estar asociado con Santos y cuestionar el proceso con las Farc.
Ya su Presidente, Jorge Enrique Vélez, había anunciado su oposición al proceso que se sigue con el ELN y la determinación de no apoyar la reforma política que presentó el gobierno al Congreso como parte de la implementación del acuerdo con las Farc.
En un país serio los funcionarios que representan a Cambio en el Gobierno se retirarían y los otros partidos de la coalición entenderían roto el acuerdo que permitiría que un miembro de ese Partido presida la Cámara de Representantes en el último período.
La coalición que soportó el gobierno Santos está rota. Cambio Radical la abandonó por cálculo electoral. Santos todavía piensa que la tal deserción no existe.
*Especial para la Silla Vacia. 
http://lasillavacia.com/historia/cambio-radical-por-fuera-de-la-unidad-nacional-y-santos-no-se-entera-61201

Crisis mundial y explotación laboral en Colombia

lunes, junio 05, 2017 Add Comment

Crisis mundial y explotación
laboral en Colombia

Imagen relacionadaCorresponde al movimiento sindical de clase organizado en alianza con los sectores populares enfrentar la crisis estructural generada por el sistema mundo capitalista. Es la presencia organizada y consciente de la subjetividad de la clase trabajadora y del "poder popular" que tienen el potencial de encaminarse por los senderos reales de la transformación que demanda la dignidad humana, individual y colectiva, para sobrevivir.
Libardo Sarmiento Anzola
Filósofo y magíster en Teoría Económica Universidad Nacional de Colombia,
Economista Universidad La Gran Colombia
Población y economía mundial
En las sociedades modernas capitalistas, el denso crecimiento poblacional y la vertiginosa producción de bienes y servicios están correlacionados. Desde 1750, el núcleo de la evolución de la humanidad está constituido por la imparable acumulación de capital global y el crecimiento poblacional en proporciones geométricas. El incremento acelerado de la población (la velocidad de crecimiento es proporcional a la población existente, los nacimientos, las muertes y a la esperanza de vida) impone una expansión de la producción y una tecnología agresiva. A la vez, el capitalismo conduce al extremo la expoliación de la naturaleza y agudiza el antagonismo entre clases sociales.
En el año 1800 la población mundial comenzó a acercarse a la cifra de un mil millones; un siglo después, en 1900, los habitantes del planeta sumaban 1.600 millones; en el año 2000 la especie humana se disparó a 6.071 millones. Para el año 2030 el número de individuos humanos vivos se estima en 8.514 millones (Gráfico 1). La tasa de crecimiento poblacional promedio durante estos 230 años es de 2 por ciento; ésta medida es un factor que determina la magnitud de las demandas que la sociedad debe satisfacer por la evolución de las necesidades de sus habitantes en cuestión de infraestructura, recursos ambientales, alimentos, energía, ropa, transporte, comunicación, vivienda, servicios sociales, empleo e ingresos (actualmente es de 1,2% la tasa anual acumulativa). En el período 1800-2030 la población mundial se multiplica por 8,7 veces.
Respecto al crecimiento económico, el valor global de la producción de bienes y servicios sumaba USD$ 463.320 millones en el año 1800. En 1900 el PIB mundial fue de USD$ 3,4 billones y en 2000 llegó a la cifra de USD$ 43,5 billones. Para el año 2030 el valor del PIB mundial se estima en USD$ 96,6 billones (millones de millones). En promedio, durante toda la historia del capitalismo, la tasa de crecimiento compuesto fluctúa alrededor de 2,3 por ciento anual (negativa durante los períodos de crisis financiera y económica: 1825; 1847-1848; 1873-1896; 1929-1939; 1974-1982; 2007-2009; entre los años 1945-1973 el ritmo se aceleró a 5% y actualmente crece al 2%, con tendencia a crecer durante la década de 2020 al 3%). Resumiendo, en el período 1800-2030 el valor del PIB mundial se multiplica 208,5 veces; una velocidad 24 veces superior al crecimiento poblacional (Gráfico 1).
En menos de tres siglos, hay una clara tendencia mundial hacia la sobrepoblación, el crecimiento insostenible, la concentración y centralización del capital y la destrucción de la naturaleza. El imparable aumento de las fuerzas productivas, de la producción y el consumo, en un marco de profundas iniquidades e injusticia social hace cada vez más evidentes y violentos los conflictos sociales, los impactos ambientales negativos y las tensiones bélicas entre naciones. Ninguna otra especie biológica se ha multiplicado tanto ni somete a su entorno vital a tensiones, riesgos y crisis como el animal humano.
Hasta la década de 1960, los movimientos social y sindical de clase organizado alcanzaron importantes victorias reflejadas en políticas sociales, democracia, estabilidad laboral y mejoras salariales. La alianza clasista Capital-Estado tomo la revancha y contraofensiva a partir de la década de 1970 con la intensión de incrementar la tasa de ganancia o plusvalía. Con este fin, transformó radicalmente el espíritu capitalista el cual se materializó a través de cinco dinámicas: i) expansión global de la fuerza del capital; ii) financiarización: desregulación y dominio del capital financiero sobre el productivo; iii) ideología y política neoliberal: individualismo económico, privatización y desnacionalización de la estructura económica, colapso del Estado de Bienestar, mercadocentrismo como eje de organización social; iv) destrucción del "sujeto histórico" del cambio, eliminación del movimiento sindical de clase, rompimiento del tejido social, flexibilización y precarización laboral; v) implementación de la tercera (1970 a 2000) y cuarta (a partir de 2015) revoluciones industriales (caracterizadas por la introducción de la cibernética, la automatización de la producción, TICs, "fabricas inteligentes", robotización, androides, digitalización, internet de las cosas, blockchain, coordinación en redes de las unidades productivas a escala mundial) que han elevado la productividad del trabajo, destruido empleos e impulsado la caída de los salarios. El resultado de este "nuevo espíritu del capital" durante el último medio siglo es el desempleo estructural (según la OIT, en 2017, el desempleo mundial supera los 200 millones de personas, 30 millones más que el nivel anterior a la crisis de 2007; para 2020 se estima que se habrán perdido 8 millones de puestos de trabajo adicionales), el incremento de la explotación de la fuerza laboral y la caída de la participación de los ingresos salariales en el PIB.
En efecto, a partir de 1970, la plusvalía extraída y la tasa de explotación de la fuerza laboral vienen incrementándose en el sistema mundo capitalista. El capital continua su tendencia imparable de concentrar más riqueza e ingreso, mientras la fuerza labora pierde participación en el ingreso nacional. La proporción del ingreso nacional que perciben los trabajadores remunerados es menor y desde los años 1980 disminuye a mayor velocidad. Según el informe del Fondo Monetario Internacional "Perspectivas de la economía mundial" (abril de 2017), esta tendencia obedece al rápido progreso de la tecnología y la globalización o integración mundial. La participación de la fuerza laboral en el ingreso se reduce cuando los salarios crecen a un ritmo más lento que la productividad, es decir, la cantidad de producto generado por trabajo. El resultado es que una proporción cada vez mayor de las mejoras de la productividad ha estado beneficiando al capital. Y como el capital tiende a concentrarse en los extremos superiores de la distribución del ingreso, las participaciones más reducidas de la fuerza laboral en el ingreso tienden a elevar la desigualdad del ingreso.
En las economías avanzadas, las participaciones de la fuerza laboral en el ingreso iniciaron una tendencia descendente en la década de 1980, y alcanzaron su nivel más bajo del último medio siglo justo antes de la crisis financiera mundial de 2007–2009; desde entonces no se han recuperado sustancialmente, y ahora están en un nivel casi 4 puntos porcentuales más bajo que en 1970. En los países capitalistas que concentran el poder económico mundial, la proporción del ingreso que perciben los trabajadores cayó de 55 a 51 por ciento, entre 1970 y 2015. En los países periféricos la situación es aún más lamentable, entre 1990 y 2015 la evolución de la participación de la fuerza laboral en el ingreso descendió de 39,5 a 37,1 por ciento.
Explotación de la fuerza laboral en Colombia
En Colombia, la clase trabajadora no escapa a esta participación decreciente de los salarios en el ingreso nacional. Tendencia que se mantiene desde la segunda mitad del siglo XX: Entre 1962 y 2016  descendió la participación de los trabajadores de 44,3 a 36,7 por ciento del ingreso. El pedazo mayor de la torta la engulle el Excedente Bruto de Explotación (EBE) al concentrar el 61,1 por ciento del valor agregado nacional; los impuestos aumentan de manera sostenida su participación y actualmente el aparato burocrático-militar y la clase política se quedan con el 2,2 por ciento del valor producido por la clase trabajadora.
Históricamente, la sociedad colombiana hace parte de los diez países del mundo con niveles intolerables de injusticia social y peor distribución del ingreso y la riqueza (concentrados en África y América Latina). Entre 1960-2017 en valor promedio del índice que mide la desigualdad (Gini) se mantiene en 0,536, registrando un drástico deterioro a partir de la década de 1990 (de acuerdo con Naciones Unidas, un coeficiente de Gini superior a 0,40 es alarmante, indica una realidad de polarización entre ricos y pobres, siendo caldo de cultivo para el antagonismo entre las distintas clases sociales), mientras el crecimiento económico registra un promedio anual de 4,1 por ciento. Sin importar el momento del ciclo por el que la economía atraviese, la oligarquía siempre gana (Gráfico 2): durante el auge, el producto del trabajo social es privatizado en manos de los dueños del capital y los controladores del Estado Corporativista y patrimonialista; en la crisis, las consecuencias y medidas adversas para reanimar la actividad económica se descargan sobre la clase trabajadora (desempleo, caída salarial, recortes al gasto social, mayores impuestos al consumo, informalidad).
La estructura económica colombiana ha privilegiado las actividades extractivas y rentistas (extensivas e intensivas) y la especulación financiera, poco generadoras de empleo y con altas tasas de explotación de la fuerza laboral. Durante el último siglo, el capital productivo pierde importancia en favor de la financiarización de la economía y el sector minero-energético. En 1925 el sector agropecuario contribuía con el 59 por ciento del PIB, en 2016 su participación cayó a 6 por ciento; el sector industrial aportó una cuarta parte del PIB en 1976 y en 2016 sólo contribuye con el 11 por ciento; en contraste, el sector financiero representaba el 2,6 por ciento del valor económico en 1925, ahora concentra el 19,7 por ciento; la explotación minero-energética paso de representar el 1,5 por ciento del PIB a 10,1 por ciento en el período 1925-2016.
Al finalizar 2016, el número de ocupados en Colombia sumaba 22.836.522 trabajadores. Cuatro de las 10 ramas, según la clasificación de las actividades económicas hecha por el DANE, concentran el 75,4 por ciento de los ocupados: Agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca (16,3%), industria manufacturera (12,1%), Comercio, hoteles y restaurantes (27,8%) y Servicios comunales, sociales y personales (19,2%). La rama de actividades minero energéticas ocupa a 129.657 trabajadores, esto es,  el 0,6 por ciento de la clase trabajadora ocupada; la intermediación financiera genera 332.106 empleos, el 1,5 por ciento de la población ocupada (Gráfico 3).
El número de sindicalizados supera ligeramente el millón de trabajadores (4,4% del total), con una amplia concentración de los afiliados en los sectores de la educación (más de 300.000), industria (90.000), agroalimentario (36.000), minero energético (42.500), suministro de servicios públicos (26.000) e intermediación financiera (28.000). Adicional al problema de la baja densidad, el sindicalismo colombiano padece otra grave dificultad que le resta aun mayor eficacia: su alta fragmentación (el número de sindicatos es  cercano a los 5.000).
Por ramas de actividad, la participación relativa más alta por parte de los asalariados en el PIB corresponde a "Actividades de servicios sociales, comunales y personales" con el 76,1 por ciento (Gráfico 4). La proporción porcentual más baja que perciben los trabajadores es en la "Extracción de petróleo y gas natural" con el 12,5 por ciento; además, en este sector los impuestos son bajos (1,4%) comparativamente; en consecuencia, el valor agregado concentrado por el capital es de los más altos en el conjunto de la economía nacional (86,1%). En la intermediación financiera el 30,1 por ciento del valor agregado es apropiado por los trabajadores, el 66,6 por ciento por los dueños del capital financiero y el 3,3 por ciento restante por el Estado.
En 2016, el promedio de valor agregado mensual generado por trabajador en Colombia es de COP$ 2,8 millones (Gráfico 5). Por ramas de actividad, tres registran el más alto producto por trabajador: "Explotación de Minas y Canteras" (COP$ 31,4 millones mensuales), "Suministro de Electricidad Gas y Agua" (COP$ 18,5 millones mensuales) e "Intermediación financiera" (COP$ 10.9 millones mensuales).
El salario promedio mensual por trabajador, en 2016, fue COP$ 844.000. En tres sectores económicos los salarios promedio mensuales superan los tres millones de pesos: "Explotación de Minas y Canteras" (COP$ 4,5 millones), "Suministro de Electricidad Gas y Agua" (COP$ 3,2 millones) e "Intermediación financiera" (COP$ 3,4 millones). Los trabajadores con ingresos más precarios (inferiores a COP$ 1 millón mensual) se encuentran en las ramas de actividad "Agricultura, ganadería, caza, silvicultura y pesca", "Comercio, hoteles y restaurantes", "Transporte, almacenamiento y comunicaciones" y "Servicios comunales, sociales y personales".
La relación entre valor agregado y salarios es de 3 veces en el conjunto de la economía nacional. En cinco ramas de actividad económica esta proporción es superior al promedio nacional: "Explotación de Minas y Canteras" (7), "Suministro de Electricidad Gas y Agua" (6), "Construcción" (5), "Transporte, almacenamiento y comunicaciones" (4) y "Actividades inmobiliarias, empresariales y de alquiler" (4).
Corresponde al movimiento sindical de clase organizado en alianza con los sectores populares enfrentar la crisis estructural generada por el sistema mundo capitalista. Es la presencia organizada y consciente de la subjetividad de la clase trabajadora y del "poder popular" que tienen el potencial de encaminarse por los senderos reales de la transformación que demanda la dignidad humana, individual y colectiva, para sobrevivir.

http://palabrasalmargen.com/index.php/articulos/nacional/item/crisis-mundial-y-explotacion-laboral-en-colombia
Edición 544 – Semana del 2 al 8 de Junio de 2017


Lo que nos espera si gana el Sí

viernes, septiembre 30, 2016 Add Comment
Por:  Samuel Rosales Ucrós*
“Soy uribista hasta los tuétanos. Me gusta Uribe, porque fue el presidente que logró poner en su sitio a todos esos bandidos de las Farc. Simpatizo con él porque tiene carácter y grandeza: no por nada lo eligieron el Gran Colombiano en un reality de TV. Y como yo, hay millones de personas que piensan igual. Es, sin duda, el expresidente más popular de la historia de este país: arrastra gente, tiene credibilidad, es dueño de un carisma incomparable. Por eso estoy muy preocupado porque, según él, los acuerdos de paz ponen en riesgo la democracia: para empezar, si se aprueba el plebiscito éstos entrarán a formar parte del bloque de constitucionalidad. Y hay una cosa aún más alarmante: le abren las puertas a que las Farc, esa guerrilla impopular y asesina, accedan al poder.”
“Pero un momento, un momento: soy uribista, sí, pero también se supone que soy un Homo sapiens, es decir un hombre que piensa y razona. En consecuencia, voy a hacerme una pregunta: si en ninguna parte de los acuerdos se cambia el sistema electoral del país ¿cómo es que el expresidente más popular de la historia de Colombia, el carismático imbatible, el que goza de mayor credibilidad, no sólo no maneja el país, sino que con todos esos recursos ha sido derrotado en las últimas tres elecciones, y en cambio sí podrían acceder al poder total las Farc, un grupo guerrillero que, como yo mismo anoté, es impopular a morir y nadie le cree nada?”.

Bueno, infortunadamente el mundo no funciona así como en los dos párrafos de arriba. Mucho menos Colombia. Y esa es la razón por la que en cerebros de 1.200 centímetros cúbicos de volumen bailen al mismo compás esas flagrantes contradicciones y ese tipo de disparates. Es lo que el psicólogo León Festinger llamó “disonancia cognitiva”, y consiste en tratar de reducir la tensión mental entre dos cogniciones (ideas, conocimientos, creencias, opiniones, apetencias) que se contradicen entre sí, eliminando o reduciendo la contradicción. Para el caso: un uribista adora a Uribe, pero no está dispuesto a reconocer que ese ser a quien idolatra, y en quien ha depositado tantas confianza y esperanzas, lo haya engañado. Entonces renuncia a usar el pensamiento lógico, y se limita a repetir sandeces.

Eso explica por qué tanta gente cree que si gana el Sí no solo nos gobernarán las Farc, sino que además Colombia se transformará en otra Venezuela y al cabo de unos meses o años no tendremos papel higiénico. Quienes así piensan, han renunciado a considerar el hecho de que para cada efecto debe necesariamente existir una causa. Si las Farc aceediesen al poder ejecutivo, por ejemplo, es porque alguno de sus miembros fue elegido presidente popularmente, puesto que así funciona nuestro sistema electoral, y los acuerdos no cambian esa situación. Pero la probabilidad de que eso ocurra es mínima, porque los niveles de popularidad de las Farc son ínfimos. Eso no sólo lo sabe un uribista, sino que es uno de sus alegatos habituales en contra del proceso. Sin embargo, el miedo o la vergüenza de saberse engañado hacen que esa causa -que un candidato impopular tenga que ser elegido popularmente- desaparezca, y sólo quede el efecto -que llegará a ser presidente-.

Sí, ya sé: las Farc tienen dinero en cantidades industriales, lo cual es suficiente para comprar unas elecciones. Ese argumento, no obstante, no tiene en cuenta el hecho de que, en ese orden de ideas, antes de los acuerdos las Farc no sólo tenían el mismo -o quizás más- dinero suficiente para montar en la presidencia a una de sus fichas civiles, sino que también tenían la ventaja adicional de las armas, que ya no tendrán en las próximas elecciones presidenciales. De nuevo la disonancia cognitiva no le permite a uno de esos fanáticos a ultranza del No hacer un análisis objetivo de la cuestión.

Entonces, nada indica que de ganar el Sí se vislumbre en el futuro cercano un gobierno socialista (o por lo menos nada distinto de lo que ocurriría de ganar el No). Nada indica tampoco que nos convertiremos en la próxima Venezuela, ni que empezarán a escasear los productos de primera necesidad.

Así que, amigo uribista, compatriota simpatizante del No, relájese: aparte de que todos los seres humanos somos víctimas de la disonancia cognitiva (y por lo tanto usted no tiene nada de qué avergonzarse), el único cambio significativo que traerá la refrendación de los acuerdos, lo que en realidad nos espera si gana el Sí, es el hecho nada despreciable de que la guerra más perdurable de América, librada entre el Estado colombiano y la guerrilla más numerosa y antigua del continente, habrá por fin terminado.

Piénselo, razónelo. Usted es un Homo sapiens. Acéptese ese reto.

*Samuel Rosales Ucrós septiembre 29, 2016 especial para www.eldiabloviejo.com
http://www.eldiabloviejo.com/site/pame/lo-que-nos-espera-si-gana-el-si/

Escupir en la tumba

domingo, febrero 22, 2015 Add Comment

Escupir en la tumba

María A. García de la Torre

En un país como Colombia, con una dolorosa tradición de violencia, es común presenciar la ausencia de compasión y de un respeto mínimo por el dolor ajeno.

Sentado junto al ataúd de su hijo, con la mirada perdida, hace un esfuerzo por no derramar lágrimas. Su pequeño Gabriel, de solo 19 años, yace allí dentro, y en breve tendrá que despedirse de él. No volverá a oír su voz ni a encontrarse con su mirada.

Decenas de personas entran y salen de la sala de velación, es necesario habilitar otra sala para dar abasto. A Antonio Navarro Wolff lo respetan desde que hace 25 años hizo parte del acuerdo de paz entre el Gobierno y el M-19. Su carrera política ha estado, desde entonces, dentro de los márgenes de la legalidad.

Navarro Wolff es el ejemplo andante de que sí puede haber reconciliación tras la reintegración a la vida civil de un miembro de un grupo guerrillero. Es la prueba –como lo es también el actual alcalde de Bogotá, Gustavo Petro– de que los diálogos con las Farc sí pueden abrir un espacio político para todas las orillas políticas en el Congreso y no en el monte.

Hoy, Antonio Navarro Wolff es senador de la República. En estos días, andaba manejando un taxi para comprender los intríngulis laborales de ese trabajo. Pero la muerte abrupta de Gabriel fue un sacudón brutal que puso ese y otros proyectos en un segundo plano, hasta tanto pudiera recuperarse de esa cruel prueba del destino.

Las manifestaciones de afecto han sido cuantiosas y Navarro así lo ha dicho y agradecido. Pero también ha habido reproches de contradictores que, escudados en el anonimato –como un Doctor Fausto, de Twitter–, o legitimados en calidad de opositores políticos –como Saúl Hernández–, optaron por un camino distinto.

En el primer caso, el anónimo Fausto afirma que el senador usó el suicidio de su hijo como publicidad política. Y Hernández le reprocha a Navarro Wolff dolerse por la muerte de su hijo, pero no por las víctimas del M-19. Ellos decidieron no ofrecerle una mano a su oponente al verlo doblegado de dolor. Dirán que en la arena política todo se vale y que justamente los momentos de vulnerabilidad son ideales para dejar en claro las críticas que se tengan.

Y no están solos. Hay muchos que consideran legítimo considerar al opositor como un concepto –y no como un ser humano– que puede atacarse a mansalva. Esas personas también tienen por sistema expresar sus ideas y no dar mucho espacio al otro para exponer las suyas. Les gusta el sonido de su propia voz.

Estos hombres que consideran válido cualquier momento para expresar sus opiniones, sin importar las repercusiones, han existido desde el principio de los tiempos. Y poco a poco la sociedad ha aprendido códigos de respeto, de honorabilidad, que muchos han acogido, pero que ellos han decidido seguir ignorando.

Para esos hombres, como el que se esconde detrás del seudónimo de Fausto o como Hernández, el mundo está hecho a su medida y los que no comulguen con sus ideas no merecen respeto ni compasión.

En un país como Colombia, con una dolorosa tradición de violencia, es común presenciar la ausencia de compasión y de un respeto mínimo por el dolor ajeno. Prevalece la sed de la victoria belicosa por encima del sentido de comunidad y de hermandad.

Y así, hijos de tiempos belicosos, muchos desprecian la honorabilidad y se lanzan a la yugular de su enemigo político a la menor oportunidad. Muchos otros ven en la violencia una razón poderosa para, justamente, cerrar ese brutal ciclo de violencia y deshumanización.

Cada cual es dueño de sus actos y debe decidir si tenderle la mano a un hombre que entierra a su hijo, o escupir en la tumba e irse.

María Antonia García de la Torre
Fabio, el niño del Audi que no tuvo la culpa (I)

Fabio, el niño del Audi que no tuvo la culpa (I)

domingo, agosto 04, 2013 Add Comment
Sábado, Agosto 3, 2013 - 18

Fabio, el niño del Audi que no tuvo la culpa (I)*

Imagen de Sergio Ocampo Madrid
Sergio Ocampo Madrid

"Fue un accidente, él no tuvo la culpa", gritó airada una joven de unos 21 años el martes en una de las salas de audiencia de Paloquemao. Lo hizo para responderle a Roberto Bastidas, padre de Diana, una de las dos muchachas que resultó muerta hace dos semanas cuando Fabio Salamanca, de 23 años, conducía su Audi a 140 kilómetros por hora y embistió el taxi en el que viajaban Diana y Ana después de salir del trabajo. Fabio presentó grado tres (el máximo) en el examen de alcoholemia que le aplicó la Policía.
Roberto le gritó "asesino" el día de la audiencia, y la muchacha amiga de Fabio le respondió con ese "fue un accidente, él no tuvo la culpa". Esta frase resume bastante bien una actitud de vida entre la gente que hoy ronda los 25 años y que se levantó en medio de unos cambios profundos en la forma en que la sociedad encaraba, consideraba y trataba a los niños, y con unas garantías absolutas al "libre desarrollo de su personalidad", pero también con nuevos conceptos de autoridad y una forma distinta de relación entre padres e hijos.
No es gratuita entonces esa frase, que reclama de un modo casi agresivo el derecho a equivocarse, a no tener la culpa, a que se pase la página rápidamente, así de lo que se esté hablando sea de la muerte de dos mujeres jóvenes y de la posibilidad de que un hombre (el taxista) quede parapléjico. Se olvida también que el "accidente" del cual se exonera "de culpa" a Fabio se produjo porque este iba borracho a 140 kilómetros por hora casi a las 5 de la madrugada.
Este caso de Fabio Salamanca desde que arrancó tiene una fetidez particular. Las cosas comenzaron a mostrarse mal desde esas primeras imágenes del accidente cuando una mujer, de modo histérico y a las malas, le tapaba la cara a su "niño" para que no lo mostraran las cámaras de Tv. Desde ahí empezó a sugerirse que Fabio más que el victimario era otra víctima de esta tragedia. Luego no pudo comparecer porque estaba internado en una clínica con "estrés agudo" y no era apto psicológicamente para una diligencia en Fiscalía. ¿Cómo sería entonces el estrés de las familias de los muertos y de los Cangrejo, parientes del taxista que quizá no vuelva a caminar?
El sábado pasado, un juez mandó a la cárcel a Jonathan Cabrera por matar a un peatón cuando conducía ebrio un Renault Logan. A Fabio, en cambio, el martes la jueza Carmen Gualteros no solo decidió mandarlo a casa sino que se mostró casi indignada porque la Fiscalía quería "escarmentar a la sociedad" con la medida de aseguramiento para Fabio.
No soy abogado, pero el simple sentido común me dice dos cosas: la primera, que justo a la gente la envían a la cárcel para escarmentar a los demás, para persuadirlos de que actúen de modo ajustado a las leyes, y una de ellas proclama que no se debe conducir embriagado. Dos, en Colombia para efectos legales es mejor llamarse Fabio que Jonathan (o Haiver, o James, o Edison), y siempre dará más garantías conducir un Audi que un Logan.
Ahora bien, hay algo en lo que sí creo que no tiene la culpa Fabio, y la culpa ni siquiera es de la familia, sino de todos. Y no hay nada peor que cuando la culpa la tenemos todos, porque en el fondo nadie la asume. Me explico: desde hace tiempo veo aterrado cómo viene creciendo una generación que nació después de los 90, que ejerció su niñez en el último repecho del siglo XX y a comienzos del XXI. Antes de los 90 ser niño no valía nada y se imponía una dictadura que los obligaba a "callar cuando los adultos hablan", a obedecer la autoridad sin chistar, a comer lo que los adultos decidieran, a tener que ser aconductados y hacer las cosas bien para ganarse el amor del papá y de la mamá.
Hubo cambios culturales, jurídicos y sociales que pusieron todo aquello patas arriba, y desde entonces la niñez es la que manda. Los adultos se acomodan a comer lo que al niño le apetezca; en el colegio los malos resultados a menudo son culpa del maestro, y hay que ganarse cada día el amor y la devoción de los hijos, con regalos, con última tecnología, con todo lo que los padres no pudieron tener cuando eran chicos. Obviamente, hablo de la sociedad formalizada; no soy ingenuo ni desconozco que en nuestras sociedades millones de niños la pasan muy mal, y son violentados cada día sus derechos.
Solo ahora estamos empezando a ver los resultados de esa nueva forma de considerar la infancia, de todo ese tremendo garantismo con que crecieron los niños a partir de los noventa, porque ya son adultos que se acercan a los primeros e inexorables treinta años.

Son los amos del universo. Así los criaron. Por eso, en el fondo, Fabio no tiene la culpa. Solo fue un accidente. (Continuará…)

*Excelente columna de opinión de Sergio Ocampo Madrid en el diario La República.
La columna aquí publicada y las expresiones de su autor no necesariamente coinciden con la opinión de este medio de comunicación.



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Eduardo T. Gómez C.
Dr.Jekyll

La columna aquí publicada y las expresiones de su autor no necesariamente coinciden con la opinión de este medio de comunicación.


Robert McKee regresa a Colombia, ahora con su seminario "GÉNEROS"

Robert McKee regresa a Colombia, ahora con su seminario "GÉNEROS"

miércoles, febrero 08, 2012 Add Comment

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Después del éxito absoluto de su seminario STORY en marzo de 2011, Robert Mckee el maestro de guión más importante del mundo, regresa a Colombia con su segundo seminario GÉNEROS.

Durante cuatro intensos días, el maestro de más de 35 ganadores del Oscar de la Academia y de más de 170 premios Emmy, compartirá con nosotros los elementos de estructura y sustancia necesarios para construir con éxito guiones sólidos en cuatro de los principales GÉNEROS cinematográficos en la historia del séptimo arte.

El Terror, El Suspenso, La Comedia y por supuesto El Romance, serán presentados como sólo Mckee sabe hacerlo, con la claridad, la suficiencia y la profundidad necesarias, dedicando un día entero a cada uno de ellos para lograr el nivel del reflexión e ilustración necesarios que permitan apropiarse de sus herramientas narrativas y aplicarlas a nuestros propios proyectos en desarrollo.

Si ya viviste la experiencia Mckee en escena, te esperamos para compartir un viaje inolvidable por estos cuatro GÉNEROS y todos sus secretos narrativos, si no pudiste asistir la primera vez ésta es tu oportunidad de escuchar en vivo a Robert Mckee y comprobar lo que han vivido más de 55.000 alumnos en París, Londres, Tokio, Estocolmo, Sidney, Bogotá, Sao Paulo y muchas más ciudades a lo largo de 25 años de dictar los mejores seminarios de guión alrededor del mundo.

¡¡Nos vemos en GÉNEROS COLOMBIA 2012!!

Si te interesa ir, escribe pronto y te contactaremos para rápidamente puedas garantizar no perder esta experiencia.

gomezceron@gmail.com

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Eduardo T. Gómez C.
Dr.Jekyll

Agencia Latinoamericana de Información y Prensa - ALDIP

El Quijote que fue Sancho

sábado, septiembre 24, 2011 1 Comment


Fernando Peñuela fue encontrado en su apartamento de Teusaquillo sin vida. Durante muchos años, este actor y director estuvo vinculado a las obras del teatro La Candelaria.

La función siempre tiene que continuar. Pero, incluso, en los ‘siempre’ hay excepciones y esta fue una de ellas. El teatro La Candelaria, que este año llegó a su aniversario número 45, tuvo que cancelar su presentación el jueves pasado porque ese día Fernando Peñuela, uno de sus actores más emblemáticos, murió. Su hijo, Sebastián, fue el encargado de dar la triste noticia: había encontrado el cuerpo sin vida de su padre en su apartamento, ubicado en el barrio Teusaquillo, en Bogotá.

Santiago García y Patricia Ariza tomaron la decisión de aplazar la función de esa noche, por la partida de un amigo y, además, porque en el montaje de El Quijote, Fernando Peñuela tenía la misión de representar el rol de Sancho Panza. Un Quijote sin Sancho sería un despropósito, y el teatro La Candelaria es un escenario muy triste sin la presencia de una de sus más carismáticas figuras, porque no cualquiera tiene el despliegue y la gracia para representar al más fiel escudero de habla hispana.

Fernando Peñuela, bogotano, bachiller del colegio San Luis Gonzaga y experto en la bohemia teatral de la capital, así como obsesivo por la filmografía de Rainer Werner Fassbinder, tenía esa condición particular para que le asignaran los personajes más caricaturescos pero, a la vez, los más exigentes histriónicamente.

Además de caracterizar a Sancho, este actor ya había tenido roles impactantes como en el montaje Guadalupe años 50, en el que se atrevió a cantar en público, lo que le representó un reconocimiento importante. Con esa experiencia, se le midió a hacer un dueto de boleros con César Badillo en la obra El paso. A partir de ese momento se interesó por la dirección escénica y comenzó a colaborar de lleno en algunas puestas en escena en las que influyó en la creación, en el proceso de elaboración del texto y, finalmente, en la dirección.

Peñuela tenía la habilidad, la disposición y el interés de realizar varios montajes simultáneos. Durante una época participó en La trifulca, dirigió y actuó en La trasescena y, además, tomó clases de batería para seguir perfeccionando el oído, por si se le presentaban nuevos retos relacionados con la música, otra de sus pasiones. Siempre fue aficionado a José Alfredo Jiménez y Agustín Lara.

Cuando no estaba en las tablas, era porque debía cumplir horarios en extensas jornadas de grabación para televisión. En este campo se recuerda su aparición en la telenovela La hija del mariachi, en la que interpretó a Don Memo. Luego de cumplir con su agenda, le daba gusto al alma asesorando grupos aficionados de teatro. Allí exploraba su alma docente y trataba de contagiarle a sus dirigidos un poco de esa devoción que él sentía por la actuación, exigente actividad para la que la función casi siempre debe continuar, así a veces no sea posible.

Juan Carlos Piedrahíta B. | Elespectador.com

23 Sep 2011 - 11:08 pm

  Fragmento Escrito del actor, director y dramaturgo Fernando Peñuela (QEDP)

Nayra (La memoria). Crónica desde las entrañas

I - LÁGRIMAS ¡Qué vaina!, pensé en el último minuto, se me salieron las lágrimas. Fue inevitable, pero ya estando en esas no podía hacer nada. ¿Qué pensaría el público, qué estaría diciendo el maestro Santiago García para sus adentros? Qué vaina, hubiera querido controlarme pero fue imposible, estaba muy nervioso y emocionado, era el último minuto que condensaba en el encuentro con el público un periplo de experimentación teatral emprendido por nosotros, miembros del Teatro La Candelaria, casi dos años atrás. Para mi consuelo, luego en los camerinos pude constatar que los míos no eran los únicos ojos aguados, que casi todos y todas estaban consternados y desconcertados.

Pero claro, a posteriori habría que controlar esa carga emotiva, manejarla con destreza como actores y actrices, para que la confrontación experimental con el auditorio no se convirtiera en acto peripatético ni melodramático que se quedara en el simplismo del llanto y el desborde emocional, sino en una actitud muy sincera, sentida y de conmoción pero apelando a la reflexión y no al sentimentalismo barato, que fácilmente podría llevar la obra a otros estadios de percepción y a otros caminos de sentido y significación. En la misma tónica se orientaron los comentarios del maestro García luego de los primeros tanteos con el público, sin citar ni endilgarle a nadie el asunto de las lágrimas. Era delicado, teníamos que ser muy cautos en el manejo de la emoción y el sentimiento, sin descuidar en ningún momento la energía de alteración que requería esta obra en particular. 

Luego de la primera impresión, la sorpresa fue mayor cuando constatamos que muchos de los espectadores habían llorado a moco tendido y no tenían palabras, o aquellos que iban a hablar irrumpían en llanto.... Dije muchos, no todos....

Fernando Peñuela, un gran aplauso para vos, misión cumplida. Material Gráfico: Teatro La Candelaria Videos: Caracol Noticias Textos:

Juan Carlos Piedrahíta B. | Elespectador.com

Abrapalabra!

Abrapalabra!

viernes, agosto 03, 2007 Add Comment
Vuelve el festival Abrapalabra. Se encontrarán en Bucaramanga 20 cuenteros, que siguiendo la tradición de Sherezada (esa contadora de historias de las Mil y una Noches), nos deslumbrarán con sus maravillosas historias, que describirán desde lo más superfluo, hasta lo más maravilloso y fantastico.

Quienes crecimos escuchando contar a gente como Nicolas Buenaventura y Roberto Nield, nos gozaremos la gira nacional. Más información en www.abrapalabra.com.co